El sendero de Calp a Benissa demuestra que el turismo de naturaleza y el de sol y playa pueden ir de la mano. Se trata de uno de los recorridos más recomendables de la Costa Blanca, accesible desde distintos puntos y perfecto para una escapada rápida.
Durante el trayecto encontrarás un camino bien señalizado y apto para todos los públicos, rodeado de acantilados, pinares y vegetación mediterránea. A lo largo del recorrido aparecen pequeñas calas como Pinets, Llobella y l’Advocat, ideales para hacer una pausa y disfrutar del entorno.
Además, en varias zonas —sobre todo cerca de las calas— hay espacios de hostelería donde tomar algo o comer antes de continuar.
La ruta comienza (o termina) en el Peñón de Ifach (Calp) y llega hasta Cala Baladrar (Benissa). El recorrido completo, ida y vuelta, es de algo menos de 10 kilómetros, por lo que realizarlo con calma puede llevar alrededor de 3 horas y media.
Una de sus grandes ventajas es que dispone de distintos accesos, lo que permite incorporarse en el punto que más interese y adaptar la distancia al tiempo disponible.
El desnivel es suave —poco más de 350 metros de subida y bajada—, lo que lo convierte en un itinerario adecuado para familias. A lo largo del camino hay bancos para descansar y disfrutar de las vistas, así como merenderos con mesas donde organizar un picnic.
También encontrarás paneles informativos sobre fauna y flora, lo que añade un componente educativo al paseo. Eso sí, conviene tener en cuenta que hay varias escaleras, algo importante para personas con movilidad reducida.

No se necesita una gran preparación física, pero sí tomar precauciones, especialmente en verano. Dada la duración aproximada del recorrido, lo más recomendable es empezar temprano o dejarlo para última hora de la tarde para evitar las horas centrales de calor.
En algunos tramos es posible desviarse hacia las calas y caminar junto a la línea de costa. Para ello, es importante comprobar la tabla de mareas, ya que será necesario que esté baja para hacerlo con seguridad.
Como en cualquier salida de senderismo, no olvides llevar agua suficiente, calzado adecuado, gorra, protector solar y ropa fresca. Si planeas bañarte, añade bañador y, si lo prefieres, bastones de trekking.
Sin duda uno de los grandes atractivos de esta ruta es detenerte en sus muchas calas. Las más destacadas son Cala Pinets, Cala Llobella y Cala de l’Advocat, así como Cala Baladrar.

Muchas de ellas son rocosas y de carácter más salvaje, por lo que llevar escarpines puede facilitar la entrada y salida del agua. Su entorno natural y su menor afluencia respecto a otras playas más conocidas hacen que el baño sea especialmente agradable.
Si visitas la zona en primavera, verano u otoño, podrás disfrutar de sus aguas cristalinas con mayor comodidad y aprovechar la experiencia completa: caminar junto al mar y terminar el día con un refrescante chapuzón en plena Costa Blanca.
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