En principio, es posible hipotecar la compra de cualquier terreno, ya sea rústico, urbanizable o urbano. Sin embargo, esto no significa que la operación resulte siempre viable o atractiva para tu banco.
Para la entidad es importante poder ejecutar su garantía hipotecaria en caso de que sea necesario, sin dificultades y sin pérdida de valor. Esto puede resultar más difícil al comprar un terreno que una vivienda, cuyo valor normalmente ascenderá con el tiempo.
Las hipotecas para terreno sirven para financiar exclusivamente la compra de un suelo, sea del tipo que sea. Ten en cuenta que:
Si deseas optar por este tipo de producto, deberás ser especialmente claro y estricto a la hora de aportar toda la documentación necesaria para ganarte la confianza del banco y demostrar tu solvencia. Ten en cuenta que:
En general, los bancos no ofrecen hipotecas para terrenos, y en la actualidad no hay entidades que dispongan de este tipo de préstamo en su cartera de productos hipotecarios. Si quieres obtener un préstamo de este tipo deberás negociar con tu banco o con otra entidad para intentar conseguir esta financiación.
Sin embargo, sí es posible pedir un préstamo personal y destinar el dinero a la compra de un terreno, si bien los intereses serán más elevados y el plazo de devolución, más breve. Eso sí, podrás pagar la totalidad del terreno con el dinero solicitado si así lo deseas.
Otra opción, menos atractiva por sus elevados intereses, consiste en solicitar un préstamo con aval hipotecario para comprar un terreno. Este producto consiste en utilizar un inmueble de tu propiedad como garantía para la compra de tu nuevo suelo, con la importante desventaja de que podrías perder tu vivienda en caso de impago.
Las condiciones que ofrecen las hipotecas para terreno suelen ser menos favorables al cliente. Normalmente, la cantidad que podrás obtener no superará el 50% del menor de los importes entre precio de compraventa y valor de tasación. En el mejor de los casos, podrás llegar al 70%.
En general, la firma de hipotecas de terrenos no resulta demasiado atractiva para la banca, salvo excepciones que es necesario justificar, por lo que tampoco estará dispuesta a prestarte un porcentaje elevado.
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